Desde 1967 el segundo está definido como la duración de 9.192.631.770 oscilaciones de radiación microondas absorbida o emitida cuando un átomo de cesio salta entre dos estados de energía. Los relojes OLCs, por el contrario, usan rayos láser, que oscilan más rápido que las ondas electromagnéticas, permitiendo dividir el tiempo en unidades más pequeñas, lo que ofrece aún más precisión. En concreto, en el reloj objeto del estudio, 10.000 átomos de estroncio radiactivo son atrapados y medidos mediante luz láser. Según los experimentos de Lodewyck, con este nuevo método tan solo se perdería un segundo cada 300 millones de años, lo que implica que es tres veces más preciso que los relojes de cesio vigentes.
La nueva generación de relojes atómicos podría dar una vuelta de tuerca a los experimentos de física que indagan en lo profundo de las leyes del universo.
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