lunes, 29 de julio de 2013

Zimbabue afronta unas nuevas elecciones bajo el poder casi absoluto de Mugabe

Zimbabue afronta el próximo 31 de julio sus primeras elecciones generales tras más de cuatro años de un Gobierno de unidad en el que el presidente, Robert Mugabe, ha conservado un poder casi absoluto que podría condicionar el resultado electoral.
Mugabe, forzado a compartir el poder durante este último mandato con su máximo rival político y primer ministro, Morgan Tsvangirai, se ha apoderado en el Gobierno de coalición de las instituciones clave para controlar el país, como las Fuerzas Armadas o la Policía.
Gracias a esa circunstancia y a un registro electoral manipulado a su antojo -según sostienen algunos analistas locales-, el longevo mandatario, de 89 años, tiene todas las cartas para ganar las elecciones presidenciales.
Según la Red de Apoyo a las Elecciones de Zimbabue, la principal organización de la sociedad civil dedicada a los comicios, las dos campañas lanzadas para elaborar un registro electoral no fueron imparciales, sino que trataban de favorecer al partido de Mugabe, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF).
Casi el 100% de los habitantes en las zonas rurales, las áreas donde se concentran la mayoría de los seguidores de la ZANU-PF. acudieron a registrarse, de acuerdo con el censo electoral.
Sin embargo, en las zonas urbanas, donde residen gran parte de los seguidores del Movimiento por el Cambio Democrático (MDC) de Tsvangirai, en su mayoría jóvenes desempleados activos en las redes sociales, sólo un 68 por ciento aparecen en el registro.
Además, en los últimos meses, organizaciones de defensa de los derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional (AI), han venido denunciando que los servicios de seguridad apoyan abiertamente a la ZANU-PF.
En un informe divulgado el pasado día 12, AI condenó la "alarmante represión" de la Policía contra los defensores de los derechos humanos.
Ante los electores, Mugabe ha prometido privilegiar a la mayoría negra del país en el control de las empresas extranjeras y crear dos millones de empleos en cinco años, al tiempo que ha lanzado diatribas contra Occidente y los homosexuales.
Tsvangirai, por su parte, ha abogado por crear las condiciones para atraer inversiones locales y extranjeras, así como por generar millones de puestos de trabajo y restaurar los lazos con la comunidad internacional.
El presidente y el primer ministro son los dos principales candidatos a la Presidencia, pero también concurren a los comicios Welshman Ncube, de una facción del MDC; Dumiso Dabengwa, de la Unión del Pueblo Africano de Zimbabue; y Kisnoti Mukwazhi, del Partido para el Desarrollo de Zimbabue.
La rivalidad entre Tsvangirai y Mugabe, que se remonta a 1999, cuando el primer ministro irrumpió en el panorama político de la oposición, alcanzó su momento álgido en las pasadas elecciones, celebradas en 2008.
Tsvangirai venció en la primera ronda a Mugabe, que lleva en el poder desde 1980 cuando Zimbabue se independizó del Reino Unido, pero el entonces líder de la oposición no obtuvo el 50 por ciento de los votos necesarios para evitar una segunda vuelta.
Antes de celebrarse la segunda vuelta, el líder del MDC boicoteó los comicios en protesta por el acoso que sufrían sus seguidores por parte de las fuerzas del orden, que provocó la muerte de 200 de ellos, mientras que cientos más fueron torturados o atacados.
Para frenar la violencia, la comunidad internacional, liderada por la Comunidad para el Desarrollo del África Meridional (SADC), presionó para crear un Gobierno de unidad con Mugabe como presidente y Tsvangirai como primer ministro, que finalmente nació en 2009.
La propia fecha de los comicios del 31 de julio, en los que se elige también el Parlamento, el Senado y los gobiernos locales, supuso un enfrentamiento entre Mugabe, que quería elecciones cuanto antes, y Tsvangirai, que no ve al país listo para ir a las urnas.
El pasado 13 de junio, tan sólo dos meses después de celebrarse un referéndum en el que se aprobó una nueva Carta Magna -condición indispensable para celebrar estos próximos comicios-, el presidente fijó de forma unilateral la fecha de las elecciones.
Tsvangirai acusó entonces a su rival político de actuar "contra la ley y contra la Constitución", ya que el acuerdo del Ejecutivo de coalición de 2009 señala que Mugabe debe consultar al primer ministro antes de decidir la fecha de los comicios.
El jefe del MDC no tiene sólo en su contra unas fuerzas del orden controladas por Mugabe o un censo electoral manipulado, sino también a unos medios de comunicación que el presidente de Zimbabue utiliza para defender sus intereses y desprestigiarle.
Por otra parte, el partido de Mugabe está haciendo uso de la vida privada de Tsvangirai, que el año pasado protagonizó un escándalo al cancelar su boda poco antes de la ceremonia, para convencer a los zimbabuenses de que no sería un buen presidente.
"¿Cómo vamos a tener un líder tan libertino?", se preguntó en un mitin de esta campaña electoral la esposa de Mugabe, Grace, apodada popularmente en su país "Disgrace" ("vergüenza", en inglés) por su extravagante estilo de vida.
Zimbabue afronta unas nuevas elecciones bajo el poder casi absoluto de Mugabe

No hay comentarios.:

Publicar un comentario